El inicio
Ayer, a las 19 hrs más o menos,volví a descubrir sus mentiras.
Mensajes románticos de aquél que tuve que dejar marchar a 250 km, pero no para mí, sino para tres mujeres de su nuevo pueblo.
Seguía diciéndome cuánto me ama -¡mentiras!-, que quiere la vida conmigo -¡¡mentiras!!- y que siempre iba a serme fiel -¡¡¡mentiras he dicho!!!-.
En cierto punto no me sorprende, ya me lo había hecho anteriormente.
Primero, a una semana de haber empezado la convivencia, mensajes con una señora 20 años mayor que él. Mensajes que me rompieron el corazón y destruyeron todas mis esperanzas. ¿Pero corté la relación que ya pintaba insalubre en ese momento? ¡Por supuesto que no! (Error número uno).
Después una relación "esporádica" según sus palabras pero de más de un año de duración, donde tejió su trampa y otra pobre ilusa cayó. Aún así lo perdoné, después de tantas historias de personas que habían cambiado y parejas felices luego de un engaño, me dije "¿Por qué no podría ser así para mí?".
¡Y por supuesto no lo fue! (Error número dos).
Casi medio año después, cuando ya empezaba a ilusionarme, más mensajes y fotos de otras mujeres. ¿Y qué fue lo que hice? Obvio dejarlo pasar. (Error número tres).
Y ahora esto, ya hace tres años, cinco meses y diecinueve días que lo consideraba mi vida, mi gran amor, a pesar de tantas "segundas oportunidades", lo amaba (en realidad lo amo todavía).
Le fui fiel, fui siempre con la verdad por delante, le dije lo que me gustaba, lo que no, lo que esperaba de él, lo que podía esperar de mí.
¿Sirvió de algo?
Muchos dirán que no, dirán que fui una tonta al perdonarlo tantas veces, que no valía la pena desde el principio. Y sé que es verdad. Pero, ¿acaso soy tonta por haber amado?, ¿soy tonta por haber esperado lo mejor?, ¿soy tonta por soñar con que cambiara, con que por fin me iba a amar como una vez me prometió?
Al menos de todo esto saco una lección, las segundas oportunidades se dan, pero las terceras no. Hay más gente que no va a cambiar, que gente dispuesta a hacerlo. Amar siempre está bien, a menos que ese amor te destruya lentamente.
Y ahora, soy una persona rota, que tal vez nunca sane del todo, pero voy a volver a amar y tal vez, sólo tal vez, a dar una segunda oportunidad si la situación lo amerita.
Deséenme suerte.